Cuando las cosas no salen como se esperaba en el mundo de los negocios y una empresa tiene que echar el cierre, es habitual que la situación se etiquete como algo negativo, como un fracaso. Sin embargo, hay muchos casos de personas en los que una situación así ha sido el empujón definitivo hacia el éxito, para dar el salto a una nueva dimensión y pasar a montar otro negocio o intentarlo por primera vez.

Existen casos muy famosos, como el de Steve Jobs y su relación con Apple y otras compañías de éxito. Pero, ¿y en el día a día a nuestro alrededor? ¿Es posible tener éxito empresarial cuando se sufre un revés? La respuesta es sí y para justificarla, hoy os traemos la experiencia de tres personas que, tras un momento complicado en el plano laboral, han tomado la decisión de cambiar su profesión para salir adelante y han tenido éxito.

 

Joaquín Abad, de actor a empresario del sector de alojamiento para estudiantes

 

Joaquín Abad, es un actor al que no le había faltado trabajo en el cine, teatro y televisión, hasta que hace unos años vio como el panorama cambiaba en España y el sector iba complicándose, hasta el punto de que su profesión de artista hoy en día cuenta con un 65 % de profesionales en paro. Lejos de quedarse de brazos cruzados, Joaquín cuenta que “se le ocurrió que quería seguir en su profesión, pero que necesitaba encontrar una alternativa profesional para salir adelante y tuvo la suerte de encontrarla sin salir de casa”.

Resulta que, al mismo tiempo que ejercía su profesión como actor, “Joaquín acostumbraba a alquilar dos habitaciones de su casa a personas extranjeras que veían a pasar temporadas a España para aprender el idioma, lo que le dio la idea de montar un negocio con ese fin pero de mayor envergadura”. Tras darle una vuelta al tema, le contó la idea a algunos familiares y consiguió que algunos de ellos invirtieran en el negocio. Localizó un inmueble que encajara en precio y situación y fundó la empresa Palma 56, dedicada al alojamiento de estudiantes extranjeros en el centro de Madrid.

Los inicios del proyecto fueron muy duros, ya que la remodelación del inmueble costó mucho más esfuerzo del previsto inicialmente.” Joaquín reconoce que, “a nivel personal, esta fase le supuso un gran sacrificio, al tener que dedicar muchas horas y renunciar a la familia y amigos, incluidos fines de semana. Pero mereció la pena, ya que gracias al contacto que tenía con una empresa que se dedica a captar estudiantes extranjeros que necesitan alojamiento, en apenas 4 meses se colgó el cartel de “Completo” y hay reservas comprometidas hasta final del año”. Lo mejor de todo para Joaquín, es que puede permitirse ”compatibilizar la gestión de este negocio con la gran pasión de trabajar como actor en cine, teatro y televisión”.

Fuente: ennaranja.com